Anoche intenté soñar con los ojos abiertos...Quería revivir por unos instantes aquella niña mimada que fui en casa de los abuelos, lugar maravilloso donde todo era fantástico y lleno de luz.¿Por qué será que los abuelos siempre poseen esa magia que nos fascina?...¿Por qué será que ocupan el lugar más importante en el corazón y en la memoria?...Será tal vez por su "fórmula de amor" en la que combinan bondad, ternura, sabiduría, alegría y complicidad, una suma explosiva que da un solo resultado: "el eterno recuerdo". Ese dulce recuerdo que nos transporta a los maravillosos días de la niñez...
Y allí nos vemos...pequeños saltarines corriendo presurosamente a su encuentro para colmarlos de mimos y abrazos...hurgando sigilosamente sus bolsillos en busca de exquisitas golosinas, que aún en el tiempo, guardan el sabor y el aroma de los abuelos.
Y nos encontramos de pronto en el caballito "sube y baja" de la vieja calesita, saludando sin cesar con las manitas en alto, saludo que ellos responden de igual modo, envueltos en una maraña de pegajosos copos de nieve, y rebeldes globos ansiosos por volar al cielo...
Y estamos una vez más en la casa de los abuelos, la gran sucursal de los Reyes Magos y sede oficial de inolvidables fiestas de Navidad y Año Nuevo, refugio que albergó los inocentes juegos de la infancia.
La casa de los abuelos que alberga sonidos y aromas de un tiempo feliz, es donde solemos regresar imaginariamente cuando tenemos el corazón repleto de nostalgia.
Escrito para la "Sección Love Story" del programa radial "50-60-70 Las Medidas de la Nostalgia", realizado junto a mis hermanos Goro y Carlín, en los años 2001/2002.

